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Mermelada de calabaza con vainilla y chocolate Thermomix


Esta receta nace de la idea de hacer una mermelada diferente. Aprovechando la gran cantidad de calabazas con la que nos juntamos en temporada, he preparado una riquísima mermelada aromatizada con whisky, vainilla, chocolate y piel de naranja.
Ideal para tomar sobre una tostada con mantequilla, queso crema… o para utilizar en cualquier postre.
Otras ideas pueden ser: calabaza, chocolate blanco y curry; calabaza , azúcar moreno, ron y lima…
Fuente: David Monaguillo de La Parroquia 2.0

– 800 gr. de calabaza
– 400 gr. de azúcar
– 1 vaina de vainilla
– un poco de ralladura de naranja
– 60 ml. de whisky de calidad
– 1 cucharadita (de café) de chocolate puro en polvo

Lo primero es pelar la calabaza y retirarle las semillas.
Cortamos en trozos y la echamos al vaso de la Thermomix con la piel de naranja y el azúcar.
Trituramos hasta reducir todo a un puré homogéneo. Velocidad progresiva de 6 a 10. Si la calabaza fuese muy dura podríamos darle unos golpes de turbo.

A continuación añadimos el whisky y la vaina de vainilla abierta a lo largo, para que suelte bien toda la esencia y las semillitas.

Programamos 20 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2.
Colocamos el cestillo encima del bocal para evitar salpicaduras.

Al cabo de este tiempo comprobamos el espesor. Si estuviese muy líquido programaríamos un par de minutos más, o hasta que veamos que tiene la textura adecuada.

Retiramos la vainilla, y raspamos con un cuchillito para aprovechar las semillas que hayan quedado pegadas a la vaina. Se las añadimos a la mermelada junto con una cucharadita del chocolate en polvo.
Si no tenemos podemos utilizar una onza de un buen chocolate.

Trituramos todo para que quede más fino y se integre el chocolate.

Sólo queda rellenar unos tarros de cristal y listo!
Debemos esperar un par de meses para que los ingredientes asienten bien y podamos percibir los sabores de una forma más plena.

*Para conservarla en tarros de cristal:

Se estelilizan tarros y tapas por separado, en agua hirviendo durante 30 minutos. Al cabo de este tiempo se sacan y, todavía calientes, se rellenan hasta el borde, sin que rebose, de la confitura aún caliente. Se cierran bien y se vuelven a meter así en una olla, con agua hirviendo y que cubra los tarros unos cuantos centímetros. Se mantienen durante otros 30 minutos en el agua hirviendo y luego se dejan enfriar dentro de la olla. Comprobar que se ha hecho el vacío.
Hay muchas formar de conservarlas, yo utilizo este método y me va de maravilla, duran meses e incluso años… si no se acabase antes, claro!

Fuente: María’s Recipe Book

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